Mensaje del Asesor (Mayo 2017)

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¡Hola, mis queridos cursillistas de México!

Es verdad que estamos bastante expectantes por la elección de la nueva sede de la Comisión Nacional, pero recomiendo que mantengamos produciendo un clima de oración que permita esperar el resultado con la convicción de que Dios manifiesta también su voluntad en este proceso, y así con disposición, alegría y gratitud podamos continuar el camino del MCC en nuestro país, necesitado de compromisos y esfuerzos acertados.

En esta ocasión quisiera que profundicemos en nuestra mirada acerca del magisterio del papa Francisco. Especialmente en su encíclica Laudato Si, que muy poca repercusión ha tenido en la vida de los cristianos.

E el n. 15 de este documento, el papa propone partir de la riqueza de la tradición judío-cristiana para orientar nuestro compromiso en el terreno ecológico. Y un primer adelanto es la manera de comprender la ecología. La intención del papa es llegar a las causas de la problemática actual, y así proponer una ecología en sus distintas dimensiones, especialmente, una que “incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea.” Como se ve, el papa no sólo habla de ecología en el sentido usual del término que sólo enfoca el medio ambiente, sino del puesto del ser humano en ese medio ambiente. En otras palabras, el papa relaciona la “ecología ambiental” con la “ecología humana” (LS 48). ¿A dónde quiero llegar? A la clara convicción de que todo el magisterio del papa Francisco está profundamente concatenado. La Laudato Si, reclama la exhortación Amoris Laetitia. El cuidado de la casa común, reclama el cuidado de la casa personal: la familia.

Hablemos del sistema o sistemas que determinan el rumbo de la humanidad actual, y que es necesario conocerlos y transformarlos.

Dice el papa que “la humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo.” (LS 23) ¿Estamos dispuesto a ello?, porque no es sólo un llamado de la fe en la creación, sino un urgente llamado a la sensatez del ser humano. El deterioro ambiental es un problema global, de todos, pero “sus peores impactos recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo.” (LS 25), es decir, en los países más pobres.

Estos efectos serán peores si seguimos con los actuales modelos de producción y de consumo (LS 26). Por eso el papa aboga por nuevas políticas que reduzcan drásticamente  la emisión de gases contaminantes que se dan en el ámbito de la industria.

 

La producción e ideología de fondo

(Laudato Si, segunda parte)

El sistema político-económico actual que rige la vida de la humanidad está centrado en el dinero: “La intervención humana en la naturaleza está determinada por el servicio a las finanzas y al consumismo.” (LS 34). La persona humana se encuentra desplazada al margen de los grandes intereses o intereses de los poderosos, por lo que es un “sistema inhumano” (llámesele capitalismo, neoliberalismo, etc.). Pero no haríamos honor a la verdad si no advertimos que en esta forma de configurar la vida del mundo, subyace una filosofía de corte moderno, es decir, un credo. El papa  expone sus grandes líneas así: “El problema fundamental… (es) un paradigma homogéneo y unidimensional. En él se destaca un concepto del sujeto que progresivamente… abarca y así posee el objeto que se halla afuera. Este sujeto se despliega en el establecimiento del método científico con su experimentación, que ya es explícitamente técnica de posesión, dominio y transformación… La intervención humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la característica de acompañar… En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana… la idea de un crecimiento infinito… supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta” (LS 106). Expliquemos un poco al papa.

Un paradigma es una forma, que se presume verdadera, de encuadrarlo todo, y en este caso se trata de un sujeto, es decir, el ser humano, que conoce su objeto, es decir, la realidad, para poseerlo y dominarlo. Aquí es donde está la unidimensionalidad de este enfoque: la realidad está ahí para ser dominada, no puede reclamar nada, el único que puede hacerlo es el sujeto que la somete. La realidad no tiene nada que decirnos, simplemente debe obedecer a los intereses del poder. Con ello se puede visualizar el gran disparate que está en el fondo de esta manera de concebir el mundo y la historia humana: se cree en un progreso ilimitado a fuerza de mentirnos o mentir a la gran mayoría sobre la disponibilidad infinita de los bienes del planeta o sobre la magia de la técnica capaz de solucionar todos los problemas, tal como lo señala la siguiente cita: “En un extremo, algunos sostienen a toda costa el mito del progreso y afirman que  los problemas ecológicos se resolverán simplemente con nuevas aplicaciones técnicas, sin consideraciones éticas ni cambios de fondo. En el otro extremo, otros entienden que el ser humano, con cualquiera de sus intervenciones, sólo puede ser una amenaza y perjudicar al ecosistema mundial” (LS 60). Con esta última observación también se puede visualizar una justificación de este sistema inhumano. El ser humano no es confiable, por eso debe estar sometido a criterios de control. Obviamente este último punto no se expone abiertamente por el sistema, pues sería contrario a la fiebre de libertad que invade a toda la humanidad, y en la cual se basa gran parte de la propaganda de este mismo sistema, sin embargo, si está muy presente en el ámbito de la ingeniería social que dicho sistema promueve.

Hasta aquí quisiera llegar hoy, pero invitarles a reflexionar sobre este aspecto tan subrayado por el papa, que nos invita a tomar conciencia y a promover caminos nuevos inspirados en el Evangelio, que por otra parte, ponen al ser humano y a Dios en el centro de los intereses de la humanidad, tal y como lo hemos descubierto en Jesucristo. Según nuestra fe, el ser humano no se concibe solo, aislado, sino en comunión plena con Dios, su Destino.

¿Cómo afecta tu vida familiar estas consideraciones?, ¿qué osas podría realizar el MCC en los distintos ambientes en los que se encuentra?

¡De colores hermanos y hasta la próxima!

 

San Francisco de Campeche, Campeche Mayo de 2017

Pbro. José Joaquín López Arévalo

Asesor Nacional