Historia de la espiritualidad laical
Es importante ubicar primero el contexto en el que surge la doctrina sobre el laicado contenida en los documentos de la Iglesia. Durante muchos siglos, la espiritualidad del laico no fue reconocida como algo propio, como algo inherente a su identidad de laico, sino que se buscaba una manera de imitar la espiritualidad de otra vocación. Por ejemplo en la Edad Media, con la proliferación de la Espiritualidad Monástica, se percibía al monje como modelo de santidad, y eso hacía que el laico tratase de imitar las espiritualidad de los monjes, fue así como se formaron las famosas ordenes terciarias, es decir, el grupo de laicos que querían imitar la espiritualidad de una orden religiosa, así surgieron los terciarios carmelitas, los orden terciaria de los franciscanos y dominicos, etc.
Más adelante a finales del siglo XVII e inicios del XIX, se miraba al laico como un ayudante del sacerdote, y el clero procuraba brindarle una “espiritualidad para el laico”, en vez de la espiritualidad propia del laicado, incluso se buscaba “un apostolado para el laico”, en vez de distinguir el “apostolado propio de la vocación laical”. No es sino a mediados del siglo XIX y específicamente con la declaración oficial del Concilio Vaticano II, cuando se distinguen con claridad los rasgos de una auténtica espiritualidad laical.
Los documentos posteriores que hablan de la espiritualidad del laicado son muy pocos. Aunque sean sólo cuatro los principales documentos eclesiales que hablan específicamente de este tema, hay que considerar que la Iglesia tardó diecinueve siglos en concebirlos, por lo que es común y entendible que aún en nuestra época se continúen
acarreando visiones confusas sobre la espiritualidad laical, mezcladas con el clericalismo persistente del siglo pasado, o una antigua idealización de la vida religiosa. Síntesis de los elementos más importantes de los documentos eclesiales:
- Concilio Vaticano II. Apostólicam actuositatem, Paulo VI, (1965)
- Divorcio entre fe y vida: Es la problemática que tratan de resolver los obispos, notan la grave
contradicción sobre todo en países de la América Latina. Concluyen tratando de
definir las dimensiones inseparables de la actuación del laico en sus apostolados. - Dos coordenadas o dimensiones inseparables:
- Cristiana: La Secuela Christi
- De ella depende la eficacia del apostolado.
- Liturgia y Oración
- Si se absolutiza se cae en un pietismo desencarnado.
- Mundana: La santificación del mundo desde adentro. La transformación de
las realidades temporales.- Cultivo de virtudes: según estado de vida, amistad, profesión,
familia, civismo. - Fe: descubre a Dios, Esperanza: da fuerza, Caridad: mueve todo.
- Si se absolutiza se cae en un activismo desenfrenado.
- Cultivo de virtudes: según estado de vida, amistad, profesión,
- Cristiana: La Secuela Christi
- Divorcio entre fe y vida: Es la problemática que tratan de resolver los obispos, notan la grave
(No. 2) En la Iglesia hay variedad de ministerios, pero unidad de misión. A los Apóstoles y a sus sucesores les confirió Cristo el encargo de enseñar, de santificar y de regir en su mismo nombre y autoridad. Mas también los laicos hechos partícipes del ministerio sacerdotal, profético y real de Cristo, cumplen su cometido en la misión de todo el pueblo
de Dios en la Iglesia y en el mundo.
En realidad, ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres, y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres. Pero siendo propio del estado de los laicos el vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, ellos son llamados
por Dios para que, fervientes en el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento.
- Exhortación Apostólica post-sinodal: Christifideles Laici, Juan Pablo II, sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y el mundo (1988).
- Tienen la misma dignidad que los sacerdotes y religiosos. Sacerdotes, profetas y reyes.
- Tienen una misión de participar “complementariamente” en la vida de la Iglesia-comunión.
- Se reconocen Ministerios, Oficios, Funciones y Carismas laicales.
- La corresponsabilidad en la Misión.
- Necesidad de ser formados.
(No. 2) Id también vosotros. La llamada no se dirige sólo a los Pastores, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, sino que se extiende a todos: también los fieles laicos son llamados personalmente por el Señor, de quien reciben una misión en favor de la Iglesia y del mundo. Lo recuerda San Gregorio Magno quien, predicando al pueblo, comenta de este modo la parábola de los obreros de la viña: «Fijaos en vuestro modo de vivir, queridísimos hermanos, y comprobad si ya sois obreros del Señor. Examine cada uno lo que hace y considere si trabaja en la viña del Señor»
- Documento de Aparecida. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007.
- El laico está llamado a ser discípulo y misionero.
- La formación del discípulo-misionero.
- Humana
- Espiritual
- Pastoral
- Intelectual
(5. Otros campos prioritarios) Los laicos. En estos momentos en que la Iglesia de este continente se entrega plenamente a su vocación misionera, recuerdo a los laicos que también ellos son Iglesia, asamblea convocada por Cristo para llevar su testimonio al mundo entero. Todos los bautizados deben tomar conciencia de que han sido configurados con Cristo sacerdote, profeta y pastor, por el sacerdocio común del pueblo de Dios. Deben sentirse corresponsables en la edificación de la sociedad según los criterios del Evangelio, con entusiasmo y audacia, en comunión con sus pastores.
Muchos de vosotros pertenecéis a movimientos eclesiales, en los que podemos ver signos de la multiforme presencia y acción santificadora del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad actual. Estáis llamados a llevar al mundo el testimonio de Jesucristo y a ser fermento del amor de Dios en la sociedad.