LA EDUCACIÓN: UN ASPECTO IMPORTANTE A CONSIDERAR
EN ESTAS PRÓXIMAS ELECCIONES.
Las decisiones y los esfuerzos educativos de un País son esenciales para garantizar su presente y futuro. En el discernimiento de nuestro voto, estamos llamados a considerar múltiples variables y realidades de nuestro México y de la vida humana. Una de ellas es la educación. A través de esta, todo ser humano va alcanzando su adecuado desarrollo en las distintas áreas que lo constituyen, como el intelecto, la vida afectiva, la creatividad, su relación con los demás seres humanos, así como su capacidad de comprender y transformar su propia realidad y la de la sociedad en la que se desenvuelve.
Los padres de familia son los primeros responsables de la educación de sus hijos. En el hogar se educan las cuestiones más elementales del ser humano. Más que información, se asimilan y experimentan múltiples valores y actitudes que configurarán la vida de las personas.
En el hogar se aprende a decir la verdad, a respetar las cosas ajenas, a agradecer y tratar con respeto a nuestros semejantes, a cooperar para garantizar un digno modo de vivir, a cuidar el entorno, a alimentar el cuerpo y el espíritu, cotidianamente. También, se aprende la vida religiosa, el juego y la capacidad de amar, a través del encuentro caracterizado por la ternura y la comprensión. En la familia se aprenden los principios de la sabiduría, es decir a reconocer las grandes verdades de la vida, tomar opciones y aptitudes fundamentales, así como orientar la vida en valores trascendentes.
La escuela también juega un papel muy importante en la vida de toda persona y de la sociedad. En ésta, el ser humano se abre al mundo para entrar en contacto con las distintas ciencias, así como a una realidad social más amplia y compleja. Ahí, tiene un espacio y la oportunidad para ponerse constantemente a prueba, en un esfuerzo continuo de superación, aprendizaje y fraternidad. Todo maestro juega un papel invaluable en la sociedad, pues su vida se entrega al servicio de lo más valioso de nuestro País, sus niños y jóvenes.
Además de la familia y la escuela, hay muchos otros espacios que tienen finalidades educativas. Las iglesias, los centros culturales, los medios de comunicación, los centros deportivos y de escultismo, los distintos esfuerzos artísticos, ayudan mucho a las seres humanos para forjar el carácter, comprender, así como transformar nuestro mundo.
Es muy importante, por todo lo anterior, revisar, reflexionar y confrontar las propuestas que en materia educativa tiene cada candidato político. Muchos esfuerzos se han llevado a cabo en estos últimos años por mejorar el Sistema Educativo Nacional. Sin duda alguna se han puesto las bases para recuperar su gestión y control. Aunado a la Reforma Educativa, son muchos los trabajos que se han realizado por mejorar la administración, la infraestructura escolar, la evaluación y capacitación docente, así como el mismo modelo educativo. Sin embargo falta mucho por hacer, y los siguientes pasos exigen mayor participación de padres de familia, académicos, maestros y representantes de la sociedad civil, especialmente en definir la antropología que queremos enseñar y transmitir. Ésta debe responder a una visión integral, a las realidades más amplias y profundas del ser humano. La persona es el ser más digno sobre la tierra y no puede reducirse a concepciones meramente psicologistas o biologicistas. Es urgente hacer coincidir su condición corporal y espiritual; su ser natural, llamado a conformarse en una cultura; su ser individual y social; su ser inmediato y trascendente; su ser libre y responsable, entre otras realidades que lo integran.
En materia educativa, todo aquello que no avanza, retrocede. Es necesario seguir consolidando la Reforma Educativa, colaborando activamente para fortalecerla e integrarla en las muy distintas realidades culturales de nuestro País.
Tanto el Santo Padre Francisco, como el Papa Emérita Benedicto XVI, han insistido mucho en que debemos trabajar para responder a una emergencia educativa. Afirman que, en el trasfondo de las distintas crisis (económica, política, social, ambiental, cultural, entre otras ), está la crisis del ser humano, quien debe aprender a reconocerse como un ser en relación con otros seres humanos, con el entorno y con un Ser Supremo, quien le revela su vocación a amar, es decir, a colaborar ya entregarse por el bien de la misma humanidad de la que participa.
Morelia, Michoacán a 23 de Junio del 2018.
+Alberto Cardenal Suárez Inda
Arzobispo Emérito de Morelia y
Responsable de la Dimensión de Pastoral Educativa de la CEM.