Mensaje del Asesor Nacional (junio)

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He podido ver como el mensaje de este servidor es leído en distintas escuelas del país, lo cual, a parte de hacerme sudar porque no es propiamente un tema sino un mensaje, por otra, me ha hecho reflexionar y ocuparme con mas esmero en él.

Les decía, los obispos nos invitan a ver más allá de la estructura Iglesia en nuestro país, a mirar la “situación del país”, nuestra pobreza.

Estamos a punto de celebrar el Pentecostés cristiano. En el Nuevo Testamento aparecen dos modos de narrar este increíble acontecimiento: San Juan nos dice que Jesús resucitado sopla sobre sus discípulos, mientras que Lucas en los Hechos de los Apóstoles describe la irrupción del Espíritu en forma de viento huracanado y de llamas que se posan sobre los apóstoles. En el primer caso, el don del Espíritu conlleva el don de perdonar los pecados, mientras que en el segundo los discípulos comienzan a hablar en las lenguas del mundo. Podemos resumirlo así: los discípulos reciben del resucitado la gracia de comunicar a todo hombre y a toda mujer el perdón de Dios en Cristo.

En este Pentecostés permanente (digo permanente porque no es sólo un acontecimiento sino la presencia de Alguien, que está siempre en la Iglesia, el Espíritu), la Iglesia vive distintos momentos, al mismo tiempo que nuevas aportaciones del Espíritu que la conducen a actualizar el Pentecostés neotestamentario, comunicar a todos el perdón de Dios, el perdón que suscita personas libres para amar, personas comprometidas con los problemas sociales, personas que crean comunión en todos los planos… Necesitamos de nuevo este Pentecostés, por el bien de la Iglesia y de nuestro pueblo.

Pbro. José Joaquín López Arévalo
Asesor Nacional