Se nos dijo en el cursillo que un ambiente es toda aquella condición y circunstancia, física, humana, cultural y social que rodean a las personas.
La propuesta fenomenal que me ha hecho Jesús en el cursillo es esta, “ser sal, luz y fermento en mis ambientes”.
Es una propuesta deslumbrante y totalizante, cuándo la escuche en el cursillo hace ya casi 20 años, honestamente me cautivó.
Escuchar al rollista y verme reflejado en su vivencia fue un golpe que me impulsó a comprometerme con la Iglesia a ser parte viva y operante en ella. “Ser hombre de la iglesia en el corazón del mundo y hombre del mundo en el corazón de la iglesia”. (DA 209, DP 786).
Una vez concluidos los tres días del cursillo y teniendo la trilladora armada y con las herramientas necesarias para iniciar mi peregrinar, por Gracia de Dios di un primer paso con la certeza de aspirar a honrar el ser cristiano.
Pero… ¿Dónde, como, con qué y para qué?, es la propuesta que subyuga mi entendimiento y mi razón, al salir del cursillo se han alejado las legiones de demonios que atormentan y dominan al hombre, la casa está por fin limpia, barrida, un precioso lugar digno de la presencia del Creador, sin embargo, el mal está al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. 1 Pe 5,8.
Ahora cuento con el tripié de la vida cristiana. Y sin el hábito de hacerlo crecer día a día, cualquier noble propósito al que aspiro es condenado a la muerte y ese precioso y limpio lugar que es templo vivo del Espíritu Santo se llenaría de mil legiones de demonios más.
Poder dar unas primeras señales de cristiano renovado, es sencillo, pues el calor del encuentro en el cursillo es algo que alienta y todo parece ceder ante la propuesta de Dios, poco a poco, día a día… se va complicando este caminar, sobre todo si el tripié empieza a crecer no uniformemente, y resulta que no es nada fácil deambular en los ambientes conocidos donde he vivido, “si descuido el crecimiento espiritual los ambientes me absorben” – decía mi rector.
Mis ambientes… conyugal, familiar, religioso, laboral, social, distracción… ups… y en cada uno aprender y ser cristiano, que maravillosa oportunidad para mostrar al mundo que el amor de Dios es posible.
El cursillo me cambia la vida, mis propósitos, me hace ver la realidad de lo que hago y he hecho, abre un abanico de posibilidades para rendir honor y gloría al Verbo encarnado.
Pero… esa es santa teoría, la cual dice que siempre se debe ser cristiano, ya en el calor de la batalla solo los justos son los cristianos… ahí parece ser que el cristiano comprometido (cursillista), se va enfriando en su calor y en su valor apostólico, como que se inicia un espejismo donde se va acomodando y poco a poco se empieza a priorizar ese obrar cristiano, nuevamente quizás la soberbia disfrazada de humildad va lentamente haciendo su labor, y al paso de los años, la zona de confort es más amigable y segura, que salir al encuentro en el servicio, en el sacrificio, en la oración, en el prójimo.
Dios dará el tiempo para escribir las memorias de mis intentos para ser cristiano.
Quise recordar el momento precioso de mi encuentro, ya que hoy, precisamente en el corazón de la pandemia del 2020, nuevamente tengo la posibilidad de renovar mis compromisos contraídos en el cursillo.
Hay matices encontrados que a leguas quieren decir algo en nombre de quien suavemente habla a mi conciencia:
Ahora nuevamente me mueve la propuesta de mi Señor, que dice has un ALTO en tu vida, te has llenado de activismo, has pasado de ser de María a Martha – las hermanas de Lázaro, te afanas en muchas cosas y desatiendes la más importante. Lc 10, 41-42.
NUEVAMENTE ME HABLA EL ESPIRITU SANTO:
Y me susurrándome al oído: Te quiero justo, ya no digo santo, porque para ser santo primero hay que ser justo. Y en eso debes trabajar, practica la justicia en tu familia, hoy tienes esta oportunidad.
Reconoce que te ha invadido la soberbia, el orgullo, la vanagloria, es decir, reconoce que ese templo vivo mío – del Espíritu Santo- nuevamente se ha corrompido, y que quizás el tripié de la vida cristiana solo es algo mecánico, que se ha quedado sin sabor, sin color y sin olor.
¿En verdad has asimilado mi mensaje escrito en el Evangelio y en tantos textos del magisterio de la Iglesia; que por cierto “dices” que lees en los rollos que compartes como dirigente en los cursillos?
Cuestiónate ¿qué tanto has puesto en práctica algo de lo que has asimilado, o solamente citas esos libros sin comprender y vivir el mensaje?
ERES CURSILLISTA:
¿¿Recuerdas tu última reunión de grupo? Fuiste del todo sincero o ¿solo inventaste para salir del paso lo que mencionaste de ganancia en tu crecimiento de amor hacia el prójimo?,
¿Tu ultima ultreya? Como dirigente, con real sacrificio amoroso ¿te esforzaste por revitalizarla con optimismo y fervor?,
¿Recuerdas tu compartir? ¿Qué tipo de cargamento de vida lleva en cuanto al amor por tus hermanos?
Y ahora… ¿Aprovecharé mejor el tiempo?
Es el tiempo precioso de elevar al máximo plegarias de amor, de pedir perdón, de agradecer a Dios, pero… ¿solo lo conseguiré? Y mi ambiente qué, y el único ambiente que por la voluntad de Dios hoy solo me puedo mover, ¿cómo desaprovechar tan maravillosa oportunidad? para hacer lo que por el correr de la vida ordinaria he pasado por hecho y no lo vuelvo extraordinario, hoy mis ambientes se han reducido a uno solo… mi familia…
Ahora invierto mi tiempo, quizás no sepa que hacer con él, pues me doy dado cuenta que tengo tiempo y de sobra, ahora si como papá puedo convivir con mis hijos, se distinguir la dignidad de la familia, al fin mi trabajo dejó de ser lo primordial, las reuniones y la vida social también.
De repente y en la incertidumbre valoro las palabras solidaridad, amor, fuerza, empatía y fe.
En un abrir y cerrar de ojos caigo en la cuenta que soy pasajero de un mismo destino, con pobres y ricos.
Soy testigo de algunos sin sabores como los estantes del supermercado que están vacíos, o peor aun los que hospitales están en espera de algo que no quisieran vivir, se percibe un ataque contra los héroes de la salud, simplemente porque ellos no sucumben ante la amenaza y con responsabilidad se dirigen a su trabajo con la incertidumbre de lo que les pueda pasar en el transcurso del día.
Me he dado cuenta que el glamour ha dejado de ser moda.
Las calles casi están vacías, percibo menos contaminación, el aire es limpio, estoy dejando respirar a nuestra casa común.
Como cristiano de colores, retomo el espíritu de supervivencia ya que con o sin dinero, lo que importa es preservar la vida.
Reconozco que soy la creatura más preciada por Dios en esa sorpresa tan incierta, vuelvo a tener la conciencia que al estar sano es una bendición suprema del creador, y que me incita a dejar de lado las tentaciones vanales que ofrecen los espejismos en la vida.
El universo ha puesto orden y en muy poco tiempo reestableció la igualdad social que se decía ser imposible.
Soy testigo de que el miedo nos invadió a todos.
Caigo en la cuenta de que una de las grandes lecciones que estoy aprendiendo es la vulnerabilidad del ser humano.
Asumo que la creación al ser desbastada por su administrador, en su sabiduría decidió por propia mano limpiar el desorden hecho por mí mismo.
Me sé enfermo, me confieso pecador, y nuevamente he construido dioses de barro: Poder, Tener y Placer.
La vida siempre me ofrece áreas de oportunidad para aprender a ser justos y revisar que mis miedos e inmovilidad, precisamente detienen la construcción del reino de Dios, la vivencia de esta pandemia me hace darme cuenta que mi hogar es mi gran refugio, que mi familia es mi mejor compañía, que mi espiritualidad traducida en palancas moverá a muchas almas a Dios, que hoy y solo hoy es una nueva oportunidad y por cierto yo decido si es una oportunidad más o una oportunidad menos, que la naturaleza me lanza un grito agónico… ¡¡DETENTE!! Ya basta de malversar, ¿Que has hecho con lo que se te ha confiado?, has jugado a ser dios, equivocado has actuado y no tienes el control ni de tu vida, ¿dónde está tu poder?
“Vuelve a mí” Jer 3, 22, dice el Padre Misericordioso, porque eres vulnerable, porque eres frágil, y contempla lo que no pudiste administrar, porque siempre lo quisiste dominar.
Recuerda tu origen, lo hermoso que recibiste en el cursillo, desempolva tus rollos, comparte lo que tienes, da amor, y ábrete para recibirlo, perdónate, perdona y pide perdón, no estás solo, en la barca Jesús está esperando tu respuesta (Mc 4,35–5,43), saca ventaja de ésta oportunidad, aprende y propicia que la paz de tu alma se irradie en todo tu entorno, si el coronavirus se propaga con el contacto… es momento de propagar la verdadera intención del Creador al hacerte su hijo predilecto.
Siempre hay que estrenar el 4° día, irradia esa luz que solo nuestro arcoíris da, muchos te necesitan y es tu oportunidad de limar las escamas de la indiferencia que han caído en tu piel a causa de la monotonía y pereza, que esta contingencia obligada en cada momento te mueva a agradecer por todo lo que ocurre en tu ambiente.
Ser sal, luz y fermento; es la tarea de los laicos en la misión de la Iglesia. Y es única esta oportunidad en tu pequeña iglesia doméstica, cárgate de luz y comparte amor.
Caminemos al lado de nuestra Madre de la Misericordia, dejémonos acariciar por su manto, sintamos el calor y la confianza que brinda su presencia, y confiemos que ella pide en nuestro nombre a Cristo su hijo lo que conviene para nosotros.
Desde este rinconcito de cristiandad llamado Etla, Oaxaca, insto a que como hermanos gocemos del aquí y él ahora, solo por hoy, les envío un fuerte abrazo.
De colores.
Ismael Escobar Bautista.