Cursillo de hombres #15 en Chihuahua
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Mensaje del asesor (enero)
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Señores Dirigentes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Venezuela:

“Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia” (Mt 5,7)

Muy Estimados Hermanos en Cristo,

Con gran gozo les hago llegar mi afectuoso saludo de Navidad. Esta fiesta se reviste, este año, de una particularidad sin igual, pues ya se inició el gran Jubileo de la Misericordia que debemos considerar como el mejor regalo de Navidad dado por el Espíritu Santo a nuestra Iglesia.

Todas las bendiciones que recibiremos a lo largo de este año jubilar contribuirán a avivar y mantener los éxitos apostólicos con los cuales el Padre Dios adorna nuestro servicio a Él dentro de nuestra Iglesia Católica, Madre y Maestra.

Pero, como todo obsequio necesita ser aceptado por el que lo recibe, preparemos nuestros corazones en este tiempo de Adviento, deponiendo nuestras actitudes menos edificantes. Hagamos nuestro el alegre grito del profeta: “Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y la florezca como flor; estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo. La gloria del Líbano le ha sido dada, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Se verá la gloria de Yahveh, el esplendor de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! Mirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará” (Is 35,1-4).

Que durante estas Navidades, y a lo largo de todo el año 2016, podamos alabar y glorificar a Dios, como lo hizo María, Madre nuestra, por las maravillas que obra su poder. El recordar y celebrar la venida de Nuestro Señor Jesús sea motivo para que imitemos su humildad, pues solo desde una postura sencilla, reconociendo que todo nos viene de Dios, podremos brindar comprensión y, por ende, misericordia a todos nuestros semejantes.

El mundo de hoy requiere, urgentemente, de nuestra compasión: y nuestro testimonio fiel y alegre de discípulos de Jesús podrá aliviar tantas angustias y sufrimientos que, en estos días, hacen perder la paz a muchos. Repitamos con el Papa Francisco esta oración -y hagámosla realidad en nuestra vida-: “Pido al Padre misericordioso que pueda vivir plenamente la fe que he recibido como un regalo en el día de mi bautismo para ser capaz de dar un testimonio alegre, libre y valiente de mi fe». (S.S. Francisco, 20 marzo de 2013).

Al reiterarles mis mejores deseos por una Feliz Fiesta Navideña, llena de paz y alegría en el Señor, me despido con un fraternal abrazo en Cristo y María.

Pbro. Ángel Yván Rodríguez Pineda
Asesor Nacional del MCC

Caracas, 9 de diciembre de 2015

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