Mensaje del Presidente Nacional (octubre 2014)

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Comunicado importante sobre la XXIII Ultreya Nacional 2014
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“Constantemente encontramos grandes oportunidades brillantemente disfrazadas como problemas sin solución”

Lee Iacocca

Apreciables herman@s cursillistas:

Les escribo estas líneas enfrascado en los preparativos necesarios para que la celebración de la XXIII Ultreya Nacional de Acapulco 2014 sea una fiesta digna y emotiva para toda la gran familia de colores de México y los Países hermanos que han confirmado asistencia a nuestro evento: (Guatemala, Nicaragua y USA).

Deseo compartir con ustedes una anécdota que escuché en la homilía de mi Párroco, el Padre Esteban (misionero originario de Corea del Sur, quien por cierto habla el español con excelente fluidez): “como no me agrada el sabor de los huevos que venden en los supermercados, compré un par de gallinas y un gallo para obtener huevos domésticos o de patio, hoy tengo ya: 29 gallinas que ponen huevos con un sabor diferente a los demás; yo mismo, alimento a mis gallinas 2 veces al día –comen como cerdos- hace unas semanas al olor del alimento, se “coló” al gallinero una paloma, que cuando entré a reponer la comida rápidamente voló al techo; sin embargo, al transcurrir las semanas, la paloma poco a poco se acostumbró a mi presencia (y al alimento por supuesto); ya no vuela –para qué si tiene agua y comida- camina y se comporta como las demás gallinas; es decir: vendió su identidad de paloma por la comodidad del alimento seguro”.

En el MCC y/o como católicos comprometidos tal vez pueda ocurrirnos la misma situación que comentaba el Padre Esteban, es decir, perder nuestra identidad a cambio de la comodidad en el apostolado; veamos:

En sus inicios el MCC sorprendió a propios y extraños por su frescura y novedad para anunciar el Evangelio; hay quienes afirmamos que incluso se adelantó al Concilio Vaticano II. Las primeras comunidades de cursillistas proclamaban y vivían la vida cristiana con espectacular responsabilidad con la Fe recibida en el bautismo y reencontrada en el Cursillo de Cristiandad; su compromiso con la extensión del Reino era tan impactante que contagiaban a sus semejantes con quienes tenían frecuente contacto (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.) y por ende, fermentaban y cristianizaban sus propios ambientes por su manera tan atrayente de vivir “de colores”.

Actualmente, en algunos sitios de nuestro querido México el MCC ha perdido aquel vigor, el empuje y la atracción con que deslumbró en sus inicios. Hoy a semejanza de la paloma, convive cómodamente con otros movimientos apostólicos que si bien cada uno hace su propio trabajo, los Cursillos de Cristiandad han dejado de ser aquel movimiento innovador, alegre, propositivo y vanguardista de antaño. Es decir, perdemos la identidad por situarnos en una zona de confort apostólico que si bien no es mala, ha dejado de ser atrayente.

Lo mismo puede decirse en lo personal de cada uno de nosotros: ¿habremos perdido también nuestra identidad como católicos y estamos cómodamente situados en una zona de confort? Espero que no.

Nuestro movimiento tiene bien definida y muy clara su identidad eclesial, la Iglesia y la sociedad en que nos desenvolvemos requieren de cursillistas comprometidos con su quehacer evangélico fieles al mandato: “id y echad las redes de nuevo”.

¡De colores!

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