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¡Queridos hermanos cursillistas!

Ahora quisiera reflexionar con ustedes sobre las causas que han llevado a ciertos cristianos a alejarse de la Iglesia o que por alguna razón nunca encontraron el motivo para involucrarse en su vida y en su misión. Esta lejanía hay que evaluarla más objetivamente, porque es posible que una persona relativamente alejada, viva una vida más coherente con su conciencia, que aquellos que viven achocados en la iglesia, especialmente en las parroquias. No queremos que nadie se aleje, pero necesitamos ser más humildes a la hora de valorar la situación de los alejados. El papa nos ofrece una expresión que puede ayudarnos a discernir con mayor tino el asunto: “relación cordial con la Iglesia”. Hay personas que aunque alejadas según nuestras maneras habituales de ver, mantienen una relación cordial con la Iglesia y con su enseñanza.

Por otra parte, no se puede decir, so pena de ser ingenuos o, peor todavía, de ser autoritarios, que el fiel cristiano es aquél que está en la Iglesia y está plenamente conforme. No, el cristiano tiene derecho a quejarse y a disentir de todo aquello que, en su peculiar discernimiento, no es conforme al espíritu del Evangelio. Hay que ir dejando atrás ese clericalismo que llevaba al sacerdote a decidir por los demás, impidiendo el verdadero crecimiento y maduración de la fe laical. Esta visión conlleva un fuerte compromiso por abrir canales de comunicación y participación, donde los pareceres encontrados puedan expresarse fraternalmente y llegar a una síntesis más consistente. Eso no quiere decir, por otro lado, que se suprima la potestad de gobierno en la Iglesia que han recibido algunos hermanos para bien de la misma Iglesia. Pero eso sí, dicha potestad tiene que favorecer hoy, estilos de vida, de diálogo y de comprensión en la Iglesia, que permita al pastor escuchar a los laicos y animarlos a que sean protagonistas en su vida de fe, aunque finalmente, en algunos casos, su decisión sea determinante.

Quisiera que nos asomáramos a las causas del alejamiento en la Iglesia, y que lo hiciéramos a partir de una sencilla distinción: causas internas y causas externas de este fenómeno en la Iglesia.

  1. Las causas internas se refieren a aquellas circunstancias o experiencias que provocaron desde el interior de la Iglesia o ámbitos eclesiales, el alejamiento de algunos hermanos. Podemos considerar causas internas las siguientes: 1) Las decepciones respecto a personas relevantes en la Iglesia o comunidades, 2) el no encontrar sentido a la Iglesia y a sus propuestas para la vida actual, 3) el enfriamiento paulatino, 4) ser excluido disimulada o drásticamente, con razón o sin razón, de los ámbitos eclesiales, 5) el no encontrar apoyo en la Iglesia, 6) sentirse masificado y por lo tanto despersonalizado en la Iglesia, 7) sentirse utilizado.
  • Comencemos por las decepciones. Muchas veces las personas se alejan de la Iglesia porque sufren una desilusión, o porque las personas no eran lo que parecían, o porque las comunidades no son dignas de ser llamadas comunidades cristianas por el constante antitestimonio de pleitos y divisiones (eso opinan incluso católicos de las comunidades católicas, cuando las comparan con las de los hermanos separados).

Los escándalos que hemos visto expuestos en los medios de comunicación respecto a los sacerdote es el más emblemático; pero también en ámbitos más reducidos vemos desilusiones respecto al sacerdote, al coordinador, a un miembro de la Iglesia que se porta groseramente, o que aparenta ser un cristiano comprometido cuando en realidad lleva un estilo de vida totalmente contrario a lo que predica.

La gente se decepciona si descubre que el funcionamiento de la Iglesia de repente no es la fe en Jesucristo, sino el interés por el poder, el estilo de vida e, incluso, el dinero que va siempre relacionado con lo anterior.

Hay cursillistas que se decepcionan que la falta de discreción en sus Reuniones de Grupos. El amor que debería sostener a estas estructuras de perseverancia se ve amenazada por sentimientos antifraternos, de rencilla y hasta de venganza.

Lo peor de todo, es que el alejamiento no ocurre repentinamente, a veces se anuncia; pero no hay en la Iglesia mecanismos de reconciliación, y estilos de vida relacional que impliquen saber pedir perdón y la consecuente preocupación por sanar las heridas.

  • No encontrar sentido a la Iglesia y a sus propuestas. También hay gente que vive un cierto tipo de vida y no encuentra en la Iglesia el respaldo para ella. Hace poco escuché una ópera llamada “Misa solemne”, escrita y dirigida por Leonard Berstein (1918-1990), que fue estrenada en 1971, en la inauguración del centro J. F. Kennedy en Washington. Toda la ópera constituía un alegato contra la ineficacia de la misa. Pero lo que más me llamó la atención es que a lo largo de toda la obra, aparecía la pregunta: ¿qué tiene que ver la misa con los verdaderos centros de interés de la gente? Con ello debe quedarnos claro, que hay mucha gente que se retira de la Iglesia porque no ve en ella ni en sus propuestas soluciones a sus problemas. Como si la Iglesia hablase desde otro mundo a la gente, sin siquiera enterarse de lo que les pasa, de sus luchas y sus ilusiones.

Hace poco hablaba con la gente de mi parroquia para tratar de entendernos, y encontrar en ella la correspondiente colaboración. Les decía que si la parroquia no les ayuda a sus personas y a sus familias, no tiene nada que ofrecer, está tristemente perdida.

  • También, otra causa de alejamiento es el natural enfriamiento de la vida. Cualquier persona entusiasmada en algún momento de su vida por alguna causa, padece a la larga, si no alimenta el ánimo, un bajón de su entusiasmo inicial. Decía C. S. Lewis que la vida más que ser una línea recta ascendente, se parece a una ondulación en la que hay momentos altos entusiasmo y también momentos bajos en los que podemos quedarnos estancados. El entusiasmo inicial de un cursillista, requiere de un medio de animación que les ayude a sostenerse cuando la vida empiece a enfriarse.

Pues bien, esta situación en la Iglesia no la hemos sabido sortear. Muchas experiencias de enfriamiento, no encuentran la correspondiente animación o reanimación pastoral para no alejar a las personas. Solemos decir, de 50 que empiezan una aventura eclesial, 20 ó 15 son los que perseveran; pero he ahí el verdadero problema, el restante número no recibe una atención pastoral encaminada a la reanimación y, por eso, los perdemos.

  • En otras ocasiones los alejados son más bien los que han sido alejados, expulsados de la comunidad. Al darnos cuenta de alguna situación que no cuadra en sus vidas, se les saca impunemente de la comunidad y contra el Evangelio. Estas personas, si bien no son perfectas en su forma de vivir, también se sienten heridas porque no encontraron el apoyo necesario para salir adelante, ahí donde se debería de promover la conversión y el crecimiento de las personas.

En otras ocasiones la expulsión es insinuada,  al estilo de: “estaríamos mejor sin ciertas personas…” o cuando las personas entienden que no son gratas en determinada comunidad o grupo de Iglesia.

Pero lo más lacerante es, cuando en la Iglesia la expulsión no tiene base y se lleva a cabo por mero parecer o gustos de personas. Cuando ya no vemos que es la obra de Dios, sino el espacio donde hemos creado nuestro club, acorde a nuestros intereses. Entonces aparece una iglesia o un grupo elitista, clasista, etc.

  • Otra causa en el seno de la Iglesia es la de no aportar apoyo a las personas que lo necesitan. La Iglesia cuando se dedica a la predicación pero descuida la caridad, termina alejando gente que no cree en ella. En una ocasión ante un grupo parroquial, expuse la necesidad de ayudar a una mujer, hija única que tenía que cuidar a su mamá enferma, pero que tenía que salir a trabajar, dejándola sola y en riesgo. En aquella ocasión fue triste ver que nadie quiso hacerse cargo de una hora por lo menos a la semana para brindar ese apoyo fraterno.
  • También, cuando las personas se sienten masificadas y despersonalizadas. A diferencia de otros grupos religiosos, la Iglesia católica sigue siendo la más numerosa, y eso la ha orillado a ofrecer eventos multitudinarios, descuidando el trato y la atención personalizada. Si en una misa de 400 personas, es muy difícil el encuentro personal, ¡imagínense en una misa multitudinaria!, y esa flaqueza es perniciosa para el crecimiento de las personas.
  • Cuando se sienten utilizadas, las personas terminan alejándose y buscando otros lugares en la vida, donde sean tomados verdaderamente en cuenta. Además son personas que de ahora en adelante sienten desconfianza de los demás, de aquellos que dicen interesarse por ellos. Su alejamiento es debido a quien los ha tratado en la Iglesia, y no ha guardado un verdadero y sano interés por sus personas. De repente las personas sienten que son empleadas para otros intereses que no se corresponden con los fines de la Iglesia o del grupo al que decidieron pertenecer. Descubrir que se ha estado trabajando para los bolsillos de otro es sumamente indignante.

Bueno, ya me excedí al escribir. Lo dejamos aquí, esperando seguir compartiendo las causas externas por la que los alejados se han retirado de la Iglesia y de una vida cristiana. Recuerden que todo esto requiere de la debida reacción terapéutica para no seguir alejando a muchos, y de una nueva acción pastoral para acercarlos y reconquistarlos para Cristo y el Reino de Dios.

En hora buena hermanos cursillista de todo el país.

¡Un abrazo de colores!

San Francisco de Campeche; Campeche, Octubre 2016

 J. JOAQUIN LOPEZ AREVALO

ASESOR NACIONAL

4 Comments

  1. Ma, del Rosario Herrera A. de Canseco dice:

    Es una triste realidad la que se explica en este correo. Ojala y nos pongamos a trabajar en serio para ayudarnos unos a otros a salir de este bache. DE COLORES y manos a la obra!!!

  2. Rey Ventura Cortez Garcia dice:

    buenas noches…la Mentalidad..un un mundo a espaldas a Dios se sigue dando…entonces la Esencia y Finalidad del MCC sera y debe de ser la misma..estamos por terminar el año de Misericordia…ayer El Evangelio trato de Mateo…el evangelista jugando con las palabras dice,,un hombre de baja estatura…tengo dos años alejado del MCC.,..dos años que me han servido para observar, aprender..a sentirme querido por Dios…hasta ahora me atrevi a presenatar candidatos a un cursillo…debia estudiar mas..analizar mas…y tomar desciciones lo mas apegado que puediera al Evangelio..pues me gusta, me encanta ser imperfecto…entre a un amiente de musica y alegria como es el del baile de salon…he conociido gente maravillosa..buena gente aunque no ballan a misa todos los domingos.. son muy serviciales., .igual que muchos de nosotros con penas y alegrias. ,,mi mente se abrio en estos dos años..a ver mas alla de lo que nos muestran en la escuela.. hay una comunidad dolida con la iglesia Catolica.que es la de los homesexuales..yo le pregunto a usted.y a Fillo..SON LOS HOMOSEXUALES LIDERES, APTOS PARA UN CURSILLO ???..gracias por su tiempo.

    • Mary Paz dice:

      No se trata de preferencia sexual por lo que se deba regir cualquier ámbito, tampoco de disfrazar de falsa caridad llamada tolerancia y cada uno debe saber sanar sus emociones y dejar que Dios sea Dios, en lo personal todo lo mencionado me he encontrado dentro de la Iglesia más no por ello pongo mi “yo” primero y muchos por ignorancia la abandonan así que no todos tenemos la bendición de perseverar tratando de cumplir con el primer mandamiento amarás a Dios sobre todas las cosas y esto incluye mi comodidad

      • Ana Dolores Escoboza Garcia dice:

        En la vida todos tenemos derecho a amar y ser amados…..y expresar nuestros sentimientos….y el que nos sintamos mas felices en otro lugar es valido…..un líder es una persona que independientemente de su genero …..si tiene a Dios de la mano….lo tiene todo………un abrazo , bendiciones y paz……

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