Mensaje del Asesor Nacional (octubre 2014)

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¡De colores mis queridos cursillistas!

Este mes de octubre la mirada se posa en el incontenible resplandor de la santidad de Francisco de Asís. Este magnífico santo del siglo XII, después de varias y grandes vicisitudes, se encontró con Jesús que le dijo: “Francisco, reconstruye mi Iglesia“.

En efecto, el joven de Asís había buscado la gloria del mundo enlistándose para combatir contra los nobles de Perugia bajo la bandera de un gran señor, pero lo único que consiguió fue el “fracaso tras fracaso“. Encarcelado, dice el P. Larrañaga con esa eficaz intuición que tienen los padres espirituales como él en su libro “El Pobre de Asís“: “en el silencio que huele a fracaso, y en el desconcierto de quien ve truncado sus proyectos, escucho una voz que le decía que su búsqueda había estado equivocada“. Aquí comienza la larga aventura espiritual de Francisco que un día dentro de una capilla derruida y perdida en el bosque, mirando un crucifijo mal parado, escuchó la voz del Señor que le decía: “Francisco, reconstruye mi Iglesia“. La voz aunque clara, no fue fácil de entender. Francisco empezó una empresa mezclada de equívocos que se irán depurando (a propósito, les recomiendo la bella y muy bien lograda película “Francesco” del director Michele Soavi).

El Papa actual ha elegido para sí (¡y para nos!) el bello e incandescente nombre de Francisco. Parece que el Papa ha tenido una experiencia similar escuchando la voz de Jesús que le dice: “Francisco, reconstruye la Iglesia“. Sólo que este llamado lo ha hecho extensivo para todos nosotros los cristianos. Así que hermano cursillista, escucha la voz del Señor Jesús que te dice: “Reconstruye mi Iglesia“.

Es doloroso ver y sentir, que en el Movimiento hay grandes problemas que suscitan desconcierto y hasta miedo. A veces tengo la fuerte impresión de que entre nosotros, incluidos los sacerdotes que asistimos al Movimiento, se dan fuertes antipatías que hacen de nuestro servicio un mal servicio, sino es que una espantable acción ¡antievangélica!

Cursillista, renueva mi Iglesia es parte de la Nueva Evangelización. Lo que ya sugería el grandísimo Papa Juan Pablo II y retomó la Conferencia Latinoamericana en Santo Domingo: nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión (SD 28-30), tiene un reverso: la Iglesia está mal, está necesitada de un resurgimiento desde la conversión individual y comunitaria, de lo cual no está exento nuestro querido Movimiento, hasta el anuncio convincente y renovado del Evangelio en nuestra sociedad postmoderna.

Algunos aspectos a considerar:

1) Todo parte personalmente de la conversión que se da al encontrarnos nuevamente con el Señor Jesús. En este punto, nuestro Movimiento nos recuerda con su hermoso y oportuno cristocentrismo que el laico Eduardo Bonin, el presbítero Sebastián Gayá y el obispo Juan Hervás, nos remiten a Alguien mucho más alto que ellos, sin el cual se pierde la perspectiva del Movimiento con nefastas consecuencias. Es Cristo y el Evangelio, el criterio para afrontar nuestros demonios personales y nuestras diferencias al interior del Movimiento.

2) Hacernos conscientes del alma de nuestros tiempos. El Papa ha hablado de descubrir el alma de las ciudades para poder evangelizarlas. En otras palabras, el cristiano de hoy tiene que saber mirar la realidad, y esto incluye un buen discernimiento de la misma. Tiene que saber apreciar los logros de la cultura que son la fecunda expresión de la condición humana, y en sus deseos, sus aventuras y su crítica, tiene que descubrir aquellas preguntas que angustian al hombre y a la mujer de todo tiempo.

3) Hacer una nueva síntesis en el corazón, entre fe y cultura postmoderna. En el pasado, el hombre no tenía necesidad de entrelazar armoniosamente el tema de la “creación” con el del “big bang” , o el tema de la ” democracia” con la “voluntad divina” porque dichos temas, big bang o democracia, no se daban, la gente no los conocía. Ahora que el hombre se ha hecho consciente de realidades así, es necesario reconstruir la fe como comprensión global de la realidad, incluyendo dichas temáticas.

4) A la par de la nueva síntesis, se impone la necesidad de un testimonio coherente a nivel, personal y a nivel comunitario, es decir, de santidad y de unidad. La Iglesia puede medir su fidelidad con el nobilísimo don de la unidad. Ahí en donde la Iglesia madura su unidad interior, su fuerza se hace más palpable y lúcida. El Papa Ratzinger en una entrevista llamó la atención al señalar que en el interior de la Iglesia católica, la división es más fuerte que con las iglesias protestantes. El Movimiento de Cursillos se encuentra también en esta encrucijada, la de responder al llamado de la unidad, dejando antiguas posturas de oposición y venganza.

5) No es casualidad en nuestras tierras y en nuestra historia, el misterio de la virgen de Guadalupe. Comprender mejor su mensaje nos puede abrir los ojos para afrontar mejor los retos de nuestro país. “Santa María de Guadalupe, salva nuestra patria y aumenta nuestra fe“.

Francisco de Asís tuvo que reconstruir la Iglesia, recordándole su vocación a la pobreza. Nosotros a través del Papa Francisco, iremos comprendiendo que recomenzar desde Cristo nos hará discípulos-misioneros, solidarios con un pueblo que se duele por estar plagado de injusticias.

¡De colores hermanos!

P. D. No se olviden de la XXIII Ultreya Nacional, está en puerta la magna fiesta de nuestro Movimiento. No faltes!

San Francisco de Campeche, Campeche, Octubre de 2014

Pbro. José Joaquín López Arévalo
Asesor Nacional

2 Comments

  1. alicia ortiz dice:

    quisiera tener más información al respecto, sobre retiro espiritual, zona tlalnepantla edo. de mexico muchas gracias.

    • admin dice:

      Srita. Ortiz:

      Si su pregunta es sobre los Cursillos de Cristiandad, le pedimos de favor que marque al 9818131618 para que le proporcionen los teléfonos de Tlalnepantla y así le puedan ubicar y hacerle llegar una invitación.

      Saludos.

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